Tatarkiewicz, Wladislaw. Historia de seis ideas

Tatarkiewicz, W. (2001) Historia de seis ideas: Arte, belleza, forma, creatividad, mímesis, experiencia estética. Madrid: Editorial Tecnos

«Un artista se diferenciaba de un creador, según los antiguos, incluso de otro modo; es decir, el concepto de creador y de creatividad implica la libertad de acción, mientras que el concepto griego de artista y de las artes presuponía una sujeción a una serie de leyes y normas. El arte se definía como <<la fabricación de cosas según unas normas>>, conocemos muchas definiciones de este tipo que han sido halladas en escritos antiguos. La diferencia entre un artista y un creador sería pues dual: el artista no crea, sino que imita y se rige por leyes, no por la libertad.» (Tatarkiewicz:2001;279)

«La creatividad en el arte no sólo es imposible, sino indeseable, ya que el arte es una destreza, es decir, la destreza para fabricar ciertas cosas, y esta destreza presupone un conocimiento de las normas y la capacidad para aplicarlas: quien las conoce y sabe aplicarlas es un artista» (Tatarkiewicz:2010;280)

«Es ampliamente sabido que los hombres del Renacimiento fueron conscientes de su independencia, libertad y creatividad propias… El filósofo Marsilio Ficino dijo que el artista <<inventa>>… sus obras; el teórico de arquitectura y pintura Alberti, que preordena…; Rafael, que conforma el cuadro a su idea; Leonardo, que emplea formas que no existen en la naturaleza…; Miguel Ángel, que el artista plasma su visión en lugar de imitar la naturaleza; Vasari, que a la naturaleza se le conquista por el arte…; El teórico del arte veneciano Paolo Pino, que la pintura es <<inventar lo que no es>>; Paolo Veronés, que los pintores se benefician de las mismas libertades que los poetas y los locos; Zuccaro, que el artista configura un mundo nuevo, nuevos paraísos…; C. Cesariano, que los arquitectos son semidioses… Los mismo hicieron los teóricos de la música: Johanes Tinctoris… exigía novedad en lo que hacía un compositor, y definía al compositor como aquel que produce canciones nuevas.» (Tatarkiewicz:2010;282)

«Hacia el siglo XVIII, el concepto de creatividad fue apareciendo con mayo frecuencia en teoría del arte. Iba unido al concepto de imaginación, que en aquel período estaba en boca de todos.» (Tatarkiewicz:2010;284)

«En tiempos modernos, aunque tarde (de hecho, en el mismo siglo XIX), el concepto de creatividad se transformó; el sentido de la expresión cambió. Y cambió radicalmente, es decir, el requisito <<a partir de la nada>> desapareció. La creatividad de acuerdo con esta nueva construcción, significaba la fabricación de cosas nuevas en lugar de fabricar algo a partir de la nada. La novedad podía entenderse de un modo u otro… no todas las novedades bastaban para la creatividad; pero, finalmente, fue la novedad la que definió la creatividad.» (Tatarkiewicz:2010;287)

«Pero al fin se venció la resistencia, y las palabras <<creador>> y <<artista>> se convirtieron en sinónimos, tal y como antes lo habían sido <<creador>> y <<Dios>>… Tal como sostiene consistentemente el esteta italiano G. Morpurgo Tagliabue, el concepto de creatividad abrió un nuevo periodo en la historia de la teoría del arte: el arte había sido imitación en el período clásico; había sido expresión en el período romántico; el arte concebido como creación pertenece a nuestra época.»

«en el siglo XX se piensa que esto no es así. No sólo los artistas pueden ser creativos, sino también  otras personas activas en el campo de la cultura. La creatividad es posible en todos los campos de la producción humana» (Tatarkiewicz:2010;288)

«¿Por qué se valora la creatividad? Al menos por dos razones. Porque producir cosas nuevas amplia el marco de nuestras vidas, y también porque es una manifestación del poder de independencia de la mente humana, una manifestación de su individualidad y singularidad. Con frecuencia se da también un aspecto hedonista en este juicio positivo: la creatividad beatifica tanto a aquellos a quienes beneficia como a los creadores mismos; para muchos, es una necesidad sin la cual no pueden vivir. <<No puedo>>, escribía Van Gogh, <<prescindir en mi vida y mi pintura de algo que es más fuerte que yo, que es mi vida -de la capacidad de crear>>. Pero, sobre todo, el culto a la creatividad es un culto a la capacidad sobrehumana -divina, por decirlo así- del hombre. <<En la raíz de toda creatividad>>, escribió Igor Stravinsky… <<uno encuentra algo que está por encima de lo terrenal>>.» (Tatarkiewicz:2010;294)