Torres, Diana J. Pornoterrorismo

Torres, D. J. (2013). Pornoterrorismo. México: surplus ediciones

A mí me ocurrió como a Cernuda: <<Terminó la niñez y caí en el mundo>>. No entré en él de forma apacible ni progresiva. Me precipité desde muy alto y me rompí muchas cosas. Nunca me he roto un hueso pero la radiografía de mi alma mostraría muchas fisuras. Incluso hay pedazos de mí que nunca llegaré a recuperar, la caída se encargó de pulverizarlos: mi pureza, mi inocencia, mi amor desmesurado al prójimo, mi generosidad indiscriminada. Mi interior es un jarrón roto que he pegado torpemente equivocando algunos fragmentos. Un jarrón feo, pero más sólido que su original. (Torres:2013;20)

…yo no añadí a los cambios de mi cuerpo una importancia o atención extra hasta que la calle, la sociedad, el exterior lo hicieron. Tener tetas no significaba solo tener tetas, era mucho más. Era: ahora eres follable, ahora ya eres (toma categoría) mujer, estás dentro del mercado sexual, pero no como mercader sino como mercancía (Torres:2013;28)

Nunca se me hubiera ocurrido reclamar el respaldo de esas leyes que yo ya por entonces tanto detestaba, hubiera sido como una traición a mí misma apoyarme en el enemigo para obtener provecho personal… Lo peor que puedes hacerle a tu enemigo es no necesitarle para nada. Esa era la ética que yo tenía a los catorce y que sigo teniendo aún. (Torres:2013;32)

Pues eso es lo que ha sucedido siempre con los genitales femeninos: son monstruosos, dan miedo, un peligro a flor de piel, plantas carnívoras a las que hay que podar para que no se coman a nadie, para quitarles el poder de excitar, de ser siempre recipiente del placer ajeno y nunca productoras del suyo propio. (Torres:2013;47)

Como era de esperar, muy pronto me topé con la censura. Me tuve que salir del blogger porque no me dejaban colgar determinadas cosas y porque temía que de un momento a otro lo eliminaran directamente de la red sin previo aviso como me sucedió con tres myspace, cuatro facebook, un canal de dailymotion y con cuatro canales de youtube. En myspace, la primera vez, por colgar una foto mía en la que se me veían las tetas. (Torres:2013;67)

Finalmente sí, soy una marimacho de puertas para afuera, que es el único lugar desde donde se me ha podido juzgar, de la muralla (que tuve que construir para poder respirar entre todas sus mierdas) para afuera soy todo lo que digan y más, y eso es lo único que podrán ver de mí, mi carcasa, no necesitan hacer más análisis para comprender su diminuta realidad, limpia y ordenada como un pasillo de IKEA. Luego, aquí dentro, yo sé muy bien lo que soy, y lo que significa para mí ser mujer es un concepto tan inmenso y con tantos matices que sería muy difícil que una mujer <<prototípica>> no se quedara pequeña a mi lado. Hasta un hombre prototipico se quedaría corto. (Torres:2013;78)

En la cama me dicen que soy hembra alfa y yo siempre digo que lo que soy es maricón. ¿Qué más da? Soy profundamente femenina para lo que me conviene y el más macho de todos cuando me la real gana. Aquí está el espanto de lo que soy, construido con manos que nunca llegaron a tocarme, con ojos que nunca llegaron a mirarme y con palabras que nunca pudieron pronunciar bien mi apellido ni atrapar la complejidad de mis entrañas. (Torres:2013;78)

Técnicamente soy una enferma. Exhibicionismo lo llaman. Yo prefiero no darle nombre a lo que me sucede justo antes de entrar en el escenario. Es una mezcla de calentón, fiereza, mala leche y la profunda necesidad de decir lo que tengo que decir, de hacer mi trabajo. Lo que sucede mientras estoy frente al público sí tiene nombre: pornoterrorismo. (Torres:2013;83)

… Las escenas que más recuerdo de esa época son la de Diana atada a una rejas, desnuda, escupiendo sangre mientras yo le colocaba unas pinzas de batería de coche en los labios del coño, también descuartizar un cadáver fabricado con casquería de cerdo, y arrancarme enormes llagas (falsas) del cuerpo y freírlas en un camping gas para después ofrecerlas al público; un público, por cierto, de niños y niñas punks, góticos y skinheads, todos juntos y revueltos. El término «pornoterrorismo» salió de un brainstorming que realizamos los tres. Nos encantó como sonaba>> (Torres:2013;86)

Con Shock Value descubrí que el escenario era un buen lugar donde canalizar mi rabia y que la performance era una forma de creación que se ajustaba perfectamente a mis deseos, por la amplitud del género, por la libertad y porque yo nunca he sido actriz.

Fue maravilloso, un magnífico rodaje para lo que soy hoy, una pornoterrorista, una sinvergüenza. De hecho, el concepto de <<pornoterrorismo>> (aunque no como lo concibo ahora) surgió en uno de nuestros shows, el último, que así se titulaba y que estrenamos apenas unas semanas depués del 11-s. (Torres:2013;88)

…siempre me pregunto: ¿mejores para quién?, ¿para quien cree que las cosas no hace falta verlas para saber que existen?

Yo siempre digo que no es suficiente con saber que existen. Cuando algo no nos gusta tenemos que sentirlo, dejarnos doler, llorar si es necesario. ¿Cómo podemos atrevernos a opinar del mundo cuando lo juzgamos sin una pizca de dolor, desde la cómoda postura de quien no es capaz de sentir ni un mínimo de empatía? (Torres:2013;97)

<<Belladonna, en cierta medida, hizo como Annie Sprinkle: estuvo dentro como actriz, vio lo que había, salió para meditar y explorar sus fantasías y volvió de nuevo adentro para mostrar que lo que hay puede ser mil veces más extenso. Belladonna es una pionera. Y al igual también que Annie Sprinkle ha tenido la determinación de montar su propia producción pornográfica en base a su deseo y su imaginación, que desde luego es mucho más rica (y enriquecedora) que la que tenían sus directores cuando solo era una actriz. Lo mejor de ella, a diferencia de Annie Sprinkle (que salió de los circuitos principales), es que ha sabido mantenerse en la escena porno, dentro de ese mainstream. Eso es lo que la hace tan atractiva para mí. Es un jodido virus dentro del sistema. Nosotrxs aquí desde nuestra burbujita pospornográfica no tenemos el poder de modificar lo que sucede en las «filas enemigas». Pero ella ha sabido quedarse en el sitio e ir introduciendo , con sútil maestría, cosas realmente pospornográficas, elementos del postporno que si vinieran de otras manos la gente sencillamente echaría a correr (y no a correrse). Fisting, feeting, BDSM brutal, squirting, penetraciones anales a biohombres, polvazos lésbicos auténticos (por fin) y no ideados por la fantasía de un machirulo, desgenitalización, mujeres empoderadas con dildos descomunales… Por favor, Belladonna es como un mesías, está abriendo camino a lo que vendrá, y lo hace desde la matriz, no desde los márgenes como hacemos nosotrxs. Nada me satisface más que pensar que hay millones de pajilleros heteros masturbándose con la imagen de una tía que se folla a un negro 4×4 por el culo o que es follada con un rábano chino o que se corre como la Fontana di Trevi>>. (Torres:2013;97)

El elemento del sexo en vivo también es un componente esencial de toda perfo pornoterrorista. Me gusta correrme sobre el escenario, para qué engañarnos. Es el sueño de todx exhibicionista: tener público mientras folla y que encima aplaudan cuando tiene un orgasmo. Y mis orgasmos no son nada discretos, ahí reside su gracia escénica, son espectaculares. Además, lo bueno del sexo en vivo que ofrezco en escena es que no se trata solo de un impulso de exhibición y de autoplacer, sino que estos actos van más allá del acto en sí, hay una intención por mi parte de visibilizar ciertas prácticas relativamente marginales que considero que tienen que salir hacia afuera porque son de alguna forma subversivas. La eyaculación femenina, el fisting y el sadomasoquismo. Así, frente al público, se suceden penetraciones, corridas, latigazos… y muchas veces el propio público es partícipe de las acciones, porque nunca he deseado que el escenario sea una frontera sino un puente. (Torres:2013;99)

HAY SEXOS QUE DAN MIEDO, pero no porque su forma o su contenido sean terroríficos, sino porque el solo hecho de que existan lo es. Como sucede con casi todo lo que no tiene una fácil explicación científica o filosófica o religiosa, la negación de su existencia es el camino más sencillo para ahorrarnos dolores de cabeza, culpas morales o reflexiones profundas. Cuando algo o alguien pone en evidencia la existencia de estos sexos-que-no-existen, de inmediato se activa un mecanismo de castigo que puede consistir en una pena social (rechazo, marginación, caza de brujas, silenciamiento) o una pena jurídica. (Torres:2013;117)

Me encantaría saber por qué el celibato o la monogamia nunca han sido consideradxs parafilias, enfermedades o transtornos mentales cuando es evidente  que también contravienen las leyes de la <<naturaleza>>. A mí me parece realmente enfermo que alguien sea capaz de renunciar al sexo (y los afectos que lo acompañan) por convicciones religiosas, o de someter el libre albedrío de su deseo a una norma tan moralista y poco práctica como es la monogamia.

Las cárceles están llenas de hombres que asesinaron a sus mujeres. Y la culpa de eso la tiene que genuinas enfermedades como los celos o la monogamia sean no solo algo que se vive con cotidianeidad sino como requisito imprescindible y sello de autenticidad del amor. (Torres:2013;147)

«queer» significa que seguir hablando de «la mujer» es irrelevante, aunque esto más que un sujeto sea ya, por suerte, una abstracción. «queer» significa que categorías como marica-hetero-lesbiana tampoco tienen sentido y son, además, contradictorias y contraproducentes. hay tantas maricas en el mundo, tantas bolleras, tantos y tantas trans… y de todxs ellxs somos como mucho un 5%, una minoría dentro de otra minoría que preferiría que no existiéramos.

aunque solo sea como estrategia, basta ya de hablar en nombre de tanta gente que no solo no tiene nada que ver con nosotras sino que además nos vienen en contra. la gran mayoría de maricas y bollos del ámbito occidental, europeo-estadounidense, blanco, urbano, quieren ser normales y que lxs toleren, pagar religiosamente el impuesto rosa de sus guetos, quieren casarse y formar familias y que sus hijos hagan la primera comunión.

basta ya de llamarnos con sus nombres. tenemos los nuestros propios, que son transfeministas, queers, hackers, putas, inmigrantas, alimañas, guerrilleros, chaperos, ceroeuristas, piratas, saboteadoras, deformes, monstruas, lobas, perros, pajarracas. (Torres:2013;180)