Mery Buda regalará su tubo!!!, aprovechándose de la Segunda edición del Tugurio de Vedettes Fest

Este próximo miércoles 28 de noviembre de 2018, se llevará a cabo el “Concurso exhibicionista de baile de tubo” en el Multiforo Cultural Alicia. Con el fin de encontrar a la/el siguiente propietari@ de…

MI TUBO!!

 

BASES:

El evento, además de incluir el concurso, es una celebración con música en vivo, así que estará abierto a todo público. La entrada al evento tendrá un costo de $50.

LAS PERSONAS QUE CONCURSEN NO PAGARÁN ENTRADA

Si quieres concursar debes enviar un correo electrónico a más tardar el día martes 26 de noviembre de 2018 a la dirección merybuda@gmail.com, con los siguientes datos:

  • Nombre artístico con que quieres ser presentad@ al empezar tu baile.
  • Una o dos canciones que son las que vas a bailar para concursar! En caso de ser 2, tendrás que indicar el orden en el que las quieres performar. Las canciones las puedes enviar en mp3 como archivo adjunto, o colocar los links a videos de Youtube, lo que prefieras. Sólo asegúrate de que el audio sea exactamente el que quieres escuchar al bailar en el Multiforo Cultural Alicia.

El orden de los shows del concurso será dejado al azar la noche del evento,

Miércoles 28 de noviembre en una ventana de 8pm a 10:30pm.

La persona que se convierta en propietaria del tubo será nombrada esa misma noche a lo largo del resto de Tugurio de Vedettes Fest 2da edición!!!!!

Después de eso celebraremos junt@s con:

DJ Panchita Peligro

La Terrorista del Sabor

La experiencia de Mery Buda

 

– Si te dan ganas de entrar al concurso el mismo día del evento, tendrás que llevar tu música en una USB y pagar tu entrada como l@s demás

 

 

Proyecto “La experiencia de Mery buda presenta: El hombre de las calles va a Hollywood”

Proyecto creativo a desarrollar

La experiencia de Mery Buda presenta: El hombre de las calles va a Hollywood

 

Características del proyecto:

Hasta ahora, mi trabajo público y conocido es mayormente en el área de la música. Sin embargo, mi formación profesional es la de artista visual.

Llevo desarrollando un cómic ya varios años. Quiero que se llame, al igual que mi proyecto musical, “La experiencia de Mery Buda”.

Hasta el momento no he presentado formalmente la tira. Tampoco le he dado los acabados visuales y dibujísticos que desearía. No he llegado a sentir que sus partes estén cohesionadas. Digamos que se trata de piezas dispersas y ocurrencias visuales.

Sin embargo, tengo muchísimas ganas de hacer realidad este proyecto. Su naturaleza es compleja. Lleva en su título el nombre de la artista. Ese detalle me compromete altamente con el contenido. Es decir, lo que muestre es equivalente a mostrarme a mí. Esto es una grande presión para mí como artista y persona.

Sin embargo, escogí ese nombre a propósito. Buscaba una estrategia para darle una salida a largo plazo a todas mis formas de hacer arte. Esto es porque me considero una artista transversal. Con esto quiero decir que, más allá de ser multidisciplinaria o transdisciplinaria, mis necesidades cruzan diversos parajes. Esos parajes han sido la música, el baile, la escritura y las artes visuales. Ellos se van balanceando en importancia y protagonismo a lo largo de mi historia.

En este momento de mi camino, es para mí muy importante establecer mi proyecto visual. Y deseo hacerlo por medio de la narrativa gráfica.

El cómic, o la tira cómica, es una forma muy directa y divertida de comunicarse con el público. Es simple de consultar y se presta a muchas interpretaciones simultáneas. Esto es porque, como imagen, todos la pueden entender y captar rápidamente. Y al mismo tiempo, como texto, deja abiertas muchas preguntas y evoca a la imaginación de lector. La mezcla de ambas cosas tiene la capacidad de generar miles de mensajes en una simple viñeta.

Todo esto es algo que quiero explotar en mi creación de la tira “La experiencia de Mery Buda”.

La idea del proyecto que propongo es comenzar una publicación impresa periódica. Ya que hasta ahora, la tira de “La experiencia de Mery Buda” sólo se ha publicado en línea. Está disponible en la plataforma de Instagram [https://www.instagram.com/la.experiencia.de.mery.buda/]. Y se trata de viñetas sueltas y desconectadas entre sí.

Lo que aparece en dicha plataforma son fotografías de las viñetas reales, físicas. Éstas están elaboradas en varios cuadernos que he llevado en forma de diarios. Los hice bajo la condicionante de realizar una viñeta por cada pieza de comida o bebida azucarada que consumiera en mi vida cotidiana.

Como soy una adicta al azúcar, logré que la cantidad de viñetas proliferara.

Al subir este trabajo a Internet lo bauticé como “Diarios de azúcar”. Empecé a sentirme muy contenta con el acto de compartir mis pensamientos más íntimos con cualquier otro que se interesara. Comencé también a ver la respuesta de los lectores con un tono muy marcado de empatía. Esto me hizo pensar que lo que he dibujado hasta ahora puede ser útil para los demás. Creo que algunas personas son proclives a reflejarse en mi trabajo. He descubierto que éstas tienden a ser personas vulnerables y con buen humor. Esto es porque mi tira toca temas muy personales. Diálogos que expresan lo que se siente ser mujer, vivir como artista, o enfrentar pérdidas, anhelos o ansiedades. Se trata de una tira altamente humana y honesta.

Como ya mencioné, dentro de todo este trabajo, las viñetas han estado desconectadas una de la otra. De ahí surge mi grande inquietud por realizar el proyecto que estoy proponiendo. Quiero que los personajes tengan una cohesión. Deseo que el público conozca a cada uno con sólo verlo.

Para lograr esto, necesito crear una situación imaginaria dónde todos aquellos personajes convivan. Pero como no he logrado vislumbrar una narrativa verosímil que los junte a todos [Esto es porque se trata de alrededor de 60 personajes que he creado. Y cada uno tiene profesiones, tiempos y escenarios diferentes entre sí. Muchos de ellos difícilmente coincidirían en la vida real], la solución que encontré a este problema es plantear la narrativa como un producto de la imaginación del personaje principal. De esa forma ella tiene la libertad de interactuar y hablar con todos en una misma edición.

La situación imaginaria en la que planeo colocar al personaje principal es su búsqueda de recuerdos. El pretexto de esta búsqueda es una entrevista que le están realizando. Y el pretexto de esta entrevista es otro personaje, “El hombre de las calles”…

Dentro de la ficción de “La experiencia de Mery Buda”, El hombre de las calles comete un suicidio, y eso se vuelve una noticia nacional. Aquel personaje se ha hecho famoso por haber asesinado a dos de sus novias. Y Mery Buda, el personaje principal, ha sido su novia también.

Fuera de la ficción, se trata de una búsqueda en el inconsciente, en recuerdos y en diálogos guardados tanto en mi memoria como en mis diarios (tengo diarios escritos desde 1996), de los momentos en los que construí las bases de mi feminidad a lo largo de mi vida.

Intervienen entonces, mis padres, mis amigas, mis maestros, pero muy especialmente los hombres a los que puse en la posición, en el papel de mis amores, mis novios.

El nombre del proyecto es la historia “El hombre de las calles va a Hollywood” a modo de sátira sobre el peso que tiene la fama. Especialmente porque no siempre se trata de una condición positiva, algo beneficioso. La fama puede llegar a alguien por motivos a veces no tan idóneos. En el caso del hombre de las calles es consecuencia de haber cometido dos asesinatos.

Es necesario que diga  que el hombre de las calles es un personaje que se ha ido gestando en mi historia artística, nació como el título de una canción de Las izquierdas (banda de la que yo fui co-creadora, baterista y cantante) compuesta por Andrés Acosta, quien se basó en mis vivencias y en los sentimientos que éstas le provocaron al contárselas.

También es necesario que explique que fuera de la ficción, una persona así existió en mi realidad. Se trató de una de las peores relaciones amorosas que he tenido, que involucró violencia física, celos irracionales, mentiras, pero sorprendentemente también altísimos grados de seducción y de fascinación; juegos psicológicos que hasta la fecha me hacen cuestionarme qué es lo que hace que una mujer se sienta atraída hacia cierto tipo de hombres que la maltratan, que no la valoran, que no la escuchan, que no se interesan en ella, etc.

Fuera de la ficción, yo me alejé de ese hombre y no lo volví a ver. Sin embargo, recientemente tuve la noticia de que se le había hallado culpable y responsable del asesinato de dos de sus novias de estos años. A partir de eso, me han inundado un sinnúmero de reflexiones, entre ellas:

1) La maldad, los límites del humano, y el origen y prevención de estos problemas por medio de cambios en la convivencia con los padres durante la infancia.

Y sobre todo,

2) La capacidad que yo tuve de amar a un ser que en su interior albergaba la semilla del asesinato, del crimen, de la crueldad. Y la relación de este fenómeno también con el trato recibido por mí con los padres durante la infancia, al igual que las formas de interactuar posteriormente con los integrantes del sexo opuesto y del mismo sexo. Reflexiono frecuentemente sobre las costumbres arraigadas en el comportamiento de cada sexo.

 

En la ficción del proyecto que propongo, la supuesta visita de este personaje a Hollywood es más bien una analogía sobre este criminal y feminicida que de pronto, al haber sido hallado muerto empieza  a ser el tema preferido de los canales de televisión y de Internet y se toma como un objeto de estudio, como un caso interesante, como una mente maestra. [El nombre de Mery Buda es encontrado en una carta que él deja. La menciona cuando está hablando de personas que no mató y desearía haber matado, o de los perdones que no pidió, o de los delirios que tiene en las noches en sus sueños… no lo sabemos con certeza].

Por otro lado, Mery Buda es el personaje principal de la tira. Ella, por tradición de las caricaturas animadas, siempre prevalece con la misma edad (aunque sea inverosímil) de 27 años.

Su tormentosa relación con el hombre de las calles, es descubierta y sacada a la luz por los mismos investigadores de los medios masivos de comunicación, quienes, sobre todo por morbo, buscan a Mery Buda para encuestarla sobre aquel hombre e intentan exprimirle detalles oscuros o explotables mediáticamente. Los investigadores se hallan intrigados porque el reo recibía cartas y fotos de muchas mujeres, desnudas o en ropa interior. Igualmente, recibía visitas conyugales de algunas de ellas.

A él se le conoce como el hombre de las calles porque en realidad, cuando vivía fuera de prisión no tenía un domicilio. Gestionaba tan bien sus mentiras y demencia, que cada día dormía en la casa de alguna de sus novias. Y cuando no, se le veía en las calles de la ciudad buscando un pedazo de crack que, según él, había perdido. Precisamente es en esas noches en las que se le llegó a ver con Mery Buda, dado que ella nunca le brindó una casa a donde llegar ni una cama a donde dormir con él. Así que ella lo acompañaba a caminar desde que oscurecía hasta que amanecía.

La tira ilustra con ella a un personaje ecuánime, callado. Su principal característica es que la mayoría de las veces se le ve accionando su cuerpo (cuando está en público) al mismo tiempo que recibe energía en forma de palabras o gestos de otro personaje. No siempre se trata de energía buena, ni mala. Simplemente se escuchan palabras sueltas, palabras ligeras, palabras poco pensadas, palabras sin compromiso.

De eso se tratan las viñetas. Son conversaciones muy breves aparentemente elegidas al azar. En éstas se alcanza a reflejar siempre una cierta resignación de Mery Buda hacia los argumentos que le lanzan sus amig@s artistas, músicos, escultores, corredoras, strippers, matemáticos, carpinteros, meseros, automovilistas, amas de casa, oficinistas, psiquiatras, vendedores, ingenieros, panaderos, madres, niñ@s. Argumentos que van desde la casualidad de hacer observaciones sobre la apariencia física superficial de Mery Buda, hasta indicarle a modo de juicio o prejuicio lo que está haciendo mal o como debería de proceder. También, por supuesto, se leen diálogos amorosos y puros, y consejos de vida atinadísimos y pertinentes. En este estira y afloja de asquerosidades y dulzuras, es que se pone en evidencia el conflicto en el que vive la personaje principal. A veces sintiéndose muy mal por lo que le dicen, y a veces muy bien. Pero casi siempre respondiendo con silencio.

El plan es construir un juego narrativo en el que la entrevista en vivo que se le hace a Mery Buda, la transporte a modo de recuerdo flashback a todas estas charlas que ha tenido a lo largo de su vida, que explican, en cierta medida, la forma en la que ella ha construido su feminidad.

Puede ser que se toquen temas oscuros y dolorosos como el abuso sexual infantil. Pero el tono que busco ponerle a la tira es más bien satírico, delatante de la contradictoria naturaleza humana. Contrasta situaciones o puntos de vista muy oscuros, con un constante intento de Mery Buda por conciliar estos puntos con una realidad más basada en lo tangible, en el actuar presente, en las decisiones que pueden conducir a una situación mejor. Ella se halla en una búsqueda consciente de la felicidad. Cosa que tal vez sólo dependa de una palabra, de un gesto diferente, de un silencio intencional frente a un ataque frontal y directo.

Nos hace pensar en el Psicoanálisis, en la asociación libre.

De hecho, lo que busco es mezclar con tal libertad los escenarios, las posiciones corporales, las actividades de las manos, los personajes y diálogos, que se vuelvan un juego. Luego, deseo grandemente que estos juegos me revelen (a mí, la artista, fuera de la ficción) porqué no puedo defenderme en ocasiones. De igual manera me digan por qué no puedo odiar a un asesino. Con lo que obtenga, sabré diferenciar si mi preferencia por “no odiar” es realmente una decisión mía, o viene de otras personas. Sabré si lo mejor es continuar (hablando todavía fuera de la ficción) en el camino de evitar sentir odio y de no usar violencia.

Por medio de la elaboración de esta tira podré poner en perspectiva qué cosas de mi feminidad atentan contra el bienestar de las otras mujeres y qué cosas son correctas aunque no parezcan lo más aguerridas, fuertes, aunque me hagan ver como dejada, como abnegada.

¿Es mi decisión consciente llevar las cosas tranquilas porque es lo que a largo plazo me hace bien, o se trata de una evasión de las cosas de las que soy testigo y justificación hacia los hombres que amo, aunque actúen incorrectamente?

El punto de este proyecto es, por medio del juego y de la libertad imaginativa de dibujos de personajes y diálogos, hallar los puntos clave por los que una mujer puede verse debilitada, sumisa y cegada frente al poder, la aparente libertad y rebeldía de un hombre que, más que un genio estratega con profundidad emocional, es una persona que se deja llevar por sus instintos violentos y que es altamente dependiente del confort que le brindan ciertas sustancias alterantes.

El personaje El hombre de las calles, engloba todas estas actitudes atractivas y fascinantes para una jovencita ávida de experiencias sórdidas y peligrosas fuera del hogar infantil, pero fatales y nocivas para una mujer que busca la vida y ya no la muerte como tendencia de comportamiento habitual.

Fuera de la ficción, en mi construcción personal, deseo que la concreción de este trabajo de narrativa visual me ayude a categorizar todos esos detalles de mi vida que me llevaron (varias veces) [a buscar y encontrar, a verme atraída] a hombres drogadictos, alcohólicos, depresivos, destructivos; especialmente cuando yo no lo era.

Y es precisamente desde este alejamiento de la vivencia, como en un plano de espectador que no se sentía parte de las escenas sino que simplemente acompañaba, que quiero formular la estética de mi tira cómica “La Experiencia de Mery Buda”.

Mery es una mujer a la que se le ve inexplicablemente en escenarios tan variados como la imaginación pueda atinar. No tiene súper poderes, pero lo gracioso de ella es que siempre se le ve viviendo contextos muy específicos y diferentes entre sí. Como si tuviese la llave y el acceso a todas las áreas de la especialización del hacer humano,  y además lo viera como algo natural, sin exaltarse al respecto.

He visto hasta ahora mi trabajo en el arte, en la parte personal como una construcción de mi ser real a través de la libertad brindada por un personaje ficticio. Para mí representa una oportunidad de plantear preguntas realmente inquietantes y preocupantes sobre la existencia y los comportamientos. Entiendo el arte como una oportunidad que tiene el mismo artista de transformarse a través de las vivencias que él sea capaz de autoprovocarse en un plano estético y, sobre todo, por la capacidad de contrastar estas reflexiones con la realidad social que vive cotidianamente.

La tira, a través de todos los diálogos aparentemente sueltos e inocentes, habla de la construcción de la feminidad. Ese es el hilo conductor de las viñetas. Resaltar la forma en la que la influencia de los de alrededor afecta en la construcción de nuestras personalidades. Habla, entonces, de cómo podemos dañar a nuestros familiares, a las personas que nos rodean y sobre todo a las que nos aman y admiran, al decirles cosas sin pensar. Al hablar por hablar. Provocando que la persona en desarrollo se ponga frecuentemente a la defensiva, o se cierre emocionalmente, o simplemente la pase mal. Me enfoco en la feminidad porque es el lado que conozco y por lo tanto el que mejor puedo comprender.

La tira propone, quizás, nuevas formas de enseñar, de comunicarnos con nuestros hijos. Propone conocer las complejidades de cada uno antes de categorizarlos en su género o en un nivel de capacidad intelectual que los mismo padres de asignan, a veces viéndolos como tontos o inútiles. La tira aboga por la atención consciente, la relación uno a uno. Resalta como una cualidad positiva tener sensibilidad ante nuestros interlocutores cuando nos dirigimos a ellos. Pide el silencio, el poco hablar, el medir las palabras cuando se trata de “meterte con alguien”. Ilustra la necesidad de dejar de comportarnos como si fuéramos actores que ya tienen líneas aprendidas y las lanzan indistintamente sin importar quien está escuchando. Habla de la complejidad de cada persona, de los imperceptibles detalles que la van construyendo como lo que se ve en la superficie.

En verdad creo que es importante esforzarnos por ver al otro, por escuchar otro. Y siempre saber que ese alguien es diferente a todos los demás, respetarlo. No debemos creer que por haber llegado a acuerdos con personas en el pasado, ya sabemos y entendemos todo. Quizás sufriríamos menos si aceptáramos esa condición de inestabilidad como algo que nos acompañará siempre. Ya que nunca podemos conocer completamente y mucho menos controlar a las demás personas. Sufriríamos menos y además nos mantendríamos más ocupados si aceptáramos que sobre la única persona que podemos tener control (y eso más o menos) es sobre nosotros mismos.

En mi proyecto de narrativa visual, esta reflexión se da a través de un juego de ficciones mezcladas con experiencias reales, subordinadas a descubrir esos detalles profundos con los que muchas mujeres mexicanas crecemos educadas, sobre el respeto excesivo al hombre, la dependencia y deseo de posesión de su admiración absoluta, y por otro lado, el menosprecio a las mujeres, con las que compartimos género y formas de entender la vida.

 

Yo sé que este trabajo parece muy personal, pero lo que quiero es traducir todas estas problemáticas que estoy teniendo al confrontarme honestamente con mis ideas “de mujer”, que francamente no sé de dónde han venido. Lo que quiero es dar un paso real hacia una ecología de los valores humanos, donde no se hablen palabras vacías ni moralinas o sermones, sino que empecemos a poner sobre la mesa las acciones y sentimientos que nos avergüenzan y ocultamos para quedar como mujeres fuertes frente a la sociedad. Cuando sabemos que no podemos fortalecer algo que no vemos, que no sabemos ni enunciar. Y que en este caso, más o menos se enuncia como solapar comportamientos nocivos, criminales, estúpidos y locos que ni siquiera nosotras nos permitimos, pero que en un hombre son normales, justificables “es que así son los hombres” y hasta atractivos.

Eso es un cáncer, y quisiera yo saber de dónde viene, por eso este proyecto.

 

 

Descripción de las actividades:

Este proyecto lo realizaré principalmente en dos plataformas.

1) Escrita en textos digitales, digamos que aquí haré la recolección de citas de mi pasado y la escritura de la parte conceptual y estructural del proyecto. Este ejercicio incluirá:

  • Lectura detallada de los diarios de vida de la artista desde 1996 hasta 2018. Acompañada simultáneamente de la recolección intuitiva de citas y diálogos que me guíen hacia el tema y los puntos sensibles que quiero tocar a lo largo de la tira.
  • Elaboración de un guión detallado, en el que convivirán dos narrativas en diferente tiempo:
    • La entrevista que se le está realizando a Mery Buda acerca de su relación con El hombre de las calles
    • Los recuerdos atemporales del mismo personaje, que de forma más contundente que el diálogo directo, irán respondiendo a las preguntas que con saña y morbo realiza el entrevistador… Le responderán al lector de la tira (no al entrevistador malintencionado), al mismo tiempo que le harán saber quién es este personaje Mery Buda y cómo piensa.

2) En hojas sueltas a manera de apuntes, bocetos y perfeccionamiento de ideas visuales.

– Selección de los personajes pertinentes a este proyecto que ya han aparecido en los cartones de la colección “Diarios de Azúcar” de “La experiencia de Mery Buda”.

– Definición de la morfología de los personajes por medio de bocetos (con vistas desde sus diferentes ángulos y manera de moverse). Igualmente, una comparación dibujada de las dimensiones de unos con otros, para darle consistencia a los personajes a lo largo de la tira.

– Definición de los escenarios en los que se desarrollarán los diálogos con cada uno de los personajes (que son l@s amig@s artistas, escultores, panaderos, madres, niñ@s, de los que hablaba anteriormente), tomando en cuenta que se trata de mundos de fantasía creados por el recuerdo subjetivo y tergiversado de la personaje principal. Es decir, que no necesariamente son verosímiles.

– Elaboración de viñetas finales en acuarela y tinta

– Digitalización de las viñetas

– Diseño editorial de las viñetas con portada y orden de las páginas.

– Impresión digital en offset del resultado final.

 

Objetivos que se pretenden conseguir:

  • Lograr una lectura legible y fluida de la tira, que sea efectiva:
    • En su totalidad
    • Por fragmentos
    • Leída en orden
    • Leída al azar o en desorden

, a fin de que el público, sobre todo mujeres, se vean motivadas a compartir sus propias experiencias, pensarlas y repensarlas en colectivo, y dejar de sentirse solas en la problemática de las relaciones interpersonales.

  • Plantear la estructura, el tono tanto humorístico como profundo y el orden básico de la estética visual de la tira, a fin de sentar unas bases sólidas, tanto en los personajes como en la intención general, para que “La experiencia de Mery Buda” se convierta (a futuro) en una tira de publicación periódica impresa que ya cuente con unos objetivos bien claros y elaborados durante la creación de este número “El hombre de las calles va a Hollywood” en específico.
  • Presentar a muchos de los personajes involucrados, a fin de que cada uno tenga un perfil específico psicológico y de interacción social. A fin de ilustrar todas las problemáticas sutiles y poco atendidas con las que convivimos a diario en las relaciones humanas, y a partir de esa reflexión ser más conscientes cuando estemos haciendo daño a los otros con nuestros comentarios o acciones, aunque nos parezcan indirectas.
  • Poner en evidencia dos conceptos:
    • El machismo como un problema en el que muchas mujeres estamos inlcuidas sin darnos cuenta, a fin de provocar y encontrar la reflexión sobre los motivos. Alentar el cambio en hábitos sutiles en la forma de tratar a nuestros hombres y mujeres más cercanas.
    • La fama en algunas de sus vertientes y los medios masivos como una fuerza malintencionada que se cuelga de las situaciones más tristes y personales para dramatizarlas y convertirlas en historias redituables, sin consideración a los involucrados

 

Producto cultural resultante:

Un tiraje impreso de 1000 ejemplares de una tira de aproximadamente 20 páginas en papel couché brillante de 135gr tamaño carta, a color, engrapadas.

 

Calendario mensual de actividades:

Mes 1:

Comenzar los bocetos sobre la sensación que tendrá la impresión total del trabajo, es decir de la atmósfera y presentación final del impreso.

De entre los cartones ya hechos en la colección “Diarios de azúcar”, elegir los personajes que han sobresalido en su existencia e interacción con el personaje principal y que son pertinentes con el tema de este proyecto. Dibujarlos, definir, contornear, darles una proporción, forma y fisionomía fija y reconocible para su futura repetición.

META:

Quedarán alrededor de 30 dibujos de personajes en hojas bond de color sueltas, hechos con bolígrafo y tinta india.

 

Mes 2:

Concluir con los bocetos sobre la sensación que tendrá la impresión total del trabajo, es decir la atmósfera y presentación final del impreso.

Dibujar los perfiles, las posiciones, las hojas de manos, de expresiones, etc. de cada uno de los personajes. Y hacer una hoja larga horizontal a modo de friso donde se comparen los altos y los anchos de los personajes para tomarla como referencia y darle consistencia a los dibujos en el futuro.

Comenzar la lectura de los diarios de vida de la artista y la recolección de citas y situaciones.

META:

Quedará un friso de personajes y una colección de bocetos en hojas sueltas bond de color con sugerencias de movilidad y expresión para los personajes de la tira, elaborados con bolígrafo y tinta india.

Un cuadernillo de 20 hojas con la idea principal atmosférica boceteada, con técnicas mixtas incluyendo ideas de color con lápices de madera, pasteles o crayolas, dependiendo de la necesidad.

 

Mes 3:

Trabajar en el guión literario de “El hombre de las calles va a Hollywood”, tomando en cuenta el orden y la especificidad de los diálogos y la razón por la que aparecen. Usar para este guión el material recolectado durante la lectura de los diarios de vida de la artista. Escoger, reescribir o crear los diálogos de acuerdo con su impacto y la relevancia que tengan para los objetivos de la tira. En el guión, indicar si se trata de una ironía, una charla seria, un comentario abierto a la interpretación del público, una imagen solamente, etc.

META:

Un documento de bastantes páginas que servirá de guía para diseñar las viñetas

 

Mes 4:

Comenzar el trabajo de las viñetas, empezando por la estructura de la entrevista. A éstas se les denominará “Viñetas tipo A” y será, posteriormente distribuidas a lo largo de las 20 páginas de la tira. No habrá bocetos, sino que se irán elaborando por separado en tinta y acuarela de colores en un blog de hojas desprendibles de papel 25% algodón, y de acuerdo con el guión escrito. Aún así, el orden definitivo para la publicación se les dará una vez que ya estén elaboradas el total de las viñetas del proyecto.

META:

Alrededor de 60 viñetas acabadas, dibujadas en tinta y acuarela de colores, con plumilla y pinceles, y digitalizadas en una misma carpeta de fácil acceso.

 

Mes 5:

Repensar el peso social  que tienen los temas tocados durante las viñetas. Esta vez involucrando bibliografía y las reflexiones teóricas de algunos autores sobre los temas del machismo, de la fama y de algunos aspectos del feminismo.

Es importante este punto para darle una profundidad histórica al trabajo.

META:

Un mapa mental digital o físico donde cada viñeta elaborada esté rodeada de notas reflexivas acerca de las lecturas. La dibujante necesitará interpretar y comparar informaciones de lo que está haciendo y de lo que está descubriendo con las opiniones de los expertos en el tema.

 

Mes 6, Mes 7 y Mes 8:

Elaboración de las “Viñetas tipo B”, que serán en las que aparecen todos los personajes diseñados durante el primer y segundo mes de trabajo. La estructura visual y narrativa de esta viñetas será totalmente irreal (imaginativa), es decir, en ellas se verá al personaje principal haciendo contorsiones, bailando, haciendo acrobacias u otras acciones inconexas con la situación de las “Viñetas tipo A” de la entrevista. En las “Viñetas tipo B”, el personaje que no es Mery Buda estará enunciando un diálogo muy contundente que reflejará totalmente la problemática que se está tocando durante la entrevista. La técnica será exactamente la misma que la de las “Viñetas tipo A”. Es decir, serán elaboradas una por una en un blog de hojas desprendibles de papel 25% algodón, con tinta india y acuarela de colores.

La locación en la que se dan estos diálogos de las “Viñetas tipo B” será inverosímil, apelando a la poca precisión que hay en los recuerdos de la mente humana. No habrá bocetos, las viñetas realizadas son las que quedarán definitivamente en la obra final.

META:

Por cada uno de los meses, quedarán 30 viñetas sueltas, dibujadas en tinta y acuarela de colores con plumilla y pinceles. Es decir, al finalizar el trabajo de estos tres meses habrá alrededor de 90 viñetas terminadas.

 

Mes 9:

Ordenar físicamente a modo de collage, todas las viñetas hechas (alrededor de 120) durante los meses anteriores. Este proceso será efímero, sólo se ordenarán en un panel temporalmente para visualizar la obra final, teniendo a la mano el cuadernillo que se le elaboró en los primeros dos meses para hacer las anotaciones sobre la hechura correspondientes en él. La idea de este ejercicio es calcular las dimensiones ya con el trabajo hecho y tener una idea clara de la extensión final y la sensación estética de la obra.

Digitalizar la totalidad de las viñetas, revisar si los diálogos requieren rehacerse digitalmente con caracteres tipográficos de la computadora, o si son legibles y se ven bien con el trazo original.

META:

Fotografías digitales con el orden final pensado para las viñetas, se verán como un collage.

Alrededor de 120 viñetas digitalizadas y retocadas con software (las que lo requieran) para su máxima legibilidad.

 

Mes 10:

Comienzo del armado digital de la tira de 20 páginas. Se utilizará el software de edición de imagen Photoshop y el de diseño editorial Indesign de acuerdo a las necesidades.

Observar en qué partes son necesarias viñetas de transición, cuando no se comprendan los saltos entre las “Viñetas tipo A” y las “Viñetas tipo B” y viceversa.

META:

Un archivo PDF en el que ya se verá toda la idea de la tira de 20 páginas armada.

 

Mes 11:

Elaboración, digitalización e incorporación al armado de las viñetas de transición que hayan sido necesarias. Comienzo de las pruebas impresas. Impresión digital a color (por la poca cantidad). Aunque el diseño se hará con miras a imprimirse en Offset.

META:

Una maqueta impresa del cuadernillo final de la tira de 20 páginas

 

Mes 12:

Elaboración o selección sobre el trabajo hecho durante los meses pasados, de la portada y contraportada de la tira. Inclusión de los datos oficiales en el armado, los derechos y las menciones pertinentes y legales.

Impresión de 1000 ejemplares del cuadernillo, guillotinado y engrapado.

META:

1000 ejemplares del primer número impreso de la tira “La experiencia de Mery Buda”, en su número “El hombre de las calles va a Hollywood”.

 

 

Mi querida Malena Gaze, de K Pasa USA escribió este hermoso artículo sobre mi persona

En colaboración con The Spark Mag

http://thesparkmag.com/artists/welcome-to-the-mery-buda-experience/

 

 

Welcome to the Mery Buda Experience

 

After the breakup of her iconic band Las Izquierdas, the Mexico City musician and dancer is on her own and stronger than ever

/ August 7, 2017
 

It’s 9:00 PM on a Friday night in Mexico City and the Multiforo Alicia is completely empty. The Tugurio de Vedettes Fest (loosely translated as Scuzzy Bar Burlesque Fest) is about to go down in this weathered but buoyant punk venue with a seemingly endless lineup of dancers, performers, and musicians.

Mery Buda is one of the organizers behind Tugurio de Vedettes. As a radical pole dancing musician, part of her curatorial magic stands in a 14-foot pole she has assembled inside the club. She and the other organizer, La Terrorista del Sabor, who will also play, have mobilized some of Mexico City’s baddest ass underground feminist, queer, or women-led acts to perform. “We weren’t specifically setting out to make an all woman musician lineup,” explains Buda, “but it just happened that those are the artists we like and are connected with…And we tried to balance it with some male-identifying pole dancers, because we want to celebrate the idea that all bodies can be erotic.”

Among others, there’s Geni Thalia (pronounced “genitalia”), a Brazil-born dancer and activist known for the workshops she gives in Desculonización, ass liberation through baile funk dancing; Las Histriónicas Hermanas Jímenez (The Histrionic Jímenez Sisters), eighty-year old sisters on a cumbia/punk rock reunion tour, as played by thirty-somethings in old lady drag; Las Luz y Fuerza (The Light and Power), an all-woman cumbia group; and my band, K pasa USA.

Photo by Melina Davis
Photo by Melina Gaze

And then of course, there’s Mery Buda, who, naturally, graces both pole and stage. Mery Buda will present a rough draft of her upcoming album, Cuando Bailamos Exótico (When We Dance Exotically). Her criteria for the songs she includes on the album? They have to inspire pole dancing.

But now it’s 9:15, Buda  was supposed to go on at 9:00 PM, and there’s no audience besides the preening performers. We’re told the doors are being held to gather a crowd outside. She squeezes my hand. “What if no one shows up for me?” she asks.

Tugurio de Vedettes is a big deal for Buda. This is her first solo show after her breakup with Las Izquierdas (The Lefts), a Mexico City-based punk band active between 2014 and 2016. Las Izquierdas was something of an underground sensation. They didn’t have a commercial media presence, but they played often and the spaces they created were inspiring, alive, and packed.  Composed of Buda, her at-the-time partner Andrés Acosta, and Gabo, the three played high-energy punk music while pole dancing. Have you ever seen a dude upside down on a pole, flaccid dick flopping about while he plays guitar? What about a super-jacked former Playa del Carmen strip club dancer doing acrobatic pole dancing while scream-singing into a mic? Each show they did brought out people who wanted to be a part of them, who swelled with energy and body-positivity by watching them dance and by dancing with them. A whole community of radical pole dancers sprung up around this band. Their joyful nudity inspired others to shed their own pants, shirts, bras, and undies in celebration of their bodies. In this city—and in any city, really—that is an incredible feat of artistry. At one point Las Izquierdas even posed in Playboy Mexico.

Now it’s 9:45. The doors are finally open and the audience is filling up. Mery Buda is onstage in a bikini top with drumsticks in hand, a snare drum strapped around her neck, her computer plugged into the mixer and mouth ready at the mic. “This is the Experience of Mery Buda,” she starts. “Don’t be shy, take a step forward and dance.” It’s impressive to see a group of eighty people follow instructions so readily, moving together as one mass on a set of coordinated legs.

mery buda photo by Orlando Canseco in spark mag
Photo by Orlando Canseco

Her set is not Las Izquierdas and the audience welcomes that. Most of the songs that will be on Cuando Bailamos Exótico are not recorded or publicly available, so the music is a surprise for the audience. It’s electro-pop beats complemented by energetic drumming. Her sweet voice and upbeat tunes are deceitful if you don’t know the lyrics. In her words, the songs, “exorcise the everyday feelings that happen rather incomprehensibly like jealousy, resentment, pain, the desire to die, or even extreme happiness.”  Her lyrics lay it out raw: How to love without being possessive? How to reconcile independence with wanting to fuse with someone? How to be economically self-sufficient? How to feel free in a woman’s body? In her last number “Mezclarme Contigo” (Mix Myself With You), with the track still playing, she approaches the pole and begins to undress. Perhaps the most beautiful thing about Buda’s dance is that, while there is an audience present, people videoing her with their phones, and a spotlight illuminating her, it feels that her dance is for no one but her.

During our interview she says that she doesn’t do performance under a banner of feminism, because she feel she hasn’t done enough research to claim that title. She explains, rather, that she works under the banner of eroticism: “It’s a collective sexual energy that builds among the audience but that doesn’t release…It’s like sharing something very intimate,” she says.

She finishes her dance and the audience erupts in applause. These are heartfelt tunes, overlaid by words that resonate with the audience, drums and dance: a performative composition that is uniquely Mery Buda. Expectedly, the acts that follow are equally beautiful, vulnerable, challenging, and fun.

In her thesis on Las Izquierdas (she’s publishing a book to document the band and the community of corporal resistance that developed around it), Buda reminds us about the emphasis of image in commercial music. She quotes Johnny Rotten of the Sex Pistols: “If people bought records for the music, this thing would have been dead a long time ago.”  As a producer of music, one constantly has to be developing their fan base through visual content, which very often has little to do with the actual music. 

Buda has 47 followers on Facebook. She has a pared down Instagram account. She doesn’t post cute selfies of herself. But she has an IRL following of people who respect what she does and mobilize to see her. Her success is palpable. It’s bodies. It’s community. It reminds me why we make art in the first place.  

Photo by Melina Davis
Photo by Melina Gaze

Perhaps the reason Buda has developed such an enthusiastic following in the underground scene here is because she personally manifests so many facets of the contemporary–and extremely diverse–Mexican feminist and queer scenes.

In a context of six to seven femicides a day, largely committed by male romantic partners, and the overwhelming impunity of said men, feminist collectives here like Gafas Violetas, Desenredadas, and the workshops of Desprincesamiento challenge the conventions of romantic love (including possessiveness, crimes of “passion,” and subordination of women in a hetero-patriarchal structure) and its role in violence against women. Buda’s lyrics question the tensions of what it means to be an independent woman who loves a man and how to challenge the internalized patterns of heteronormative love. In her song “No te Quiero Poseer” (I don’t want to possess you), she sings:

(In translation) “If my desire is to possess you, then I should just forget about you / If my desire is to fix you, I should just fix myself… / I used to think the agreement was that would live inside of one another. / But I don’t want to possess you. I don’t want to possess you.”

Buda’s artistic and political work embody the value of auto-gestion, or self-reliance. In the context of violence against women and trans people and a vast income gap, many feminist collectives here posit that government will continue to fail them and advocate this practice of personal and economic autonomy. Groups like Tres.Cero.Tres, Autodefensa para Mujeres, and Cuadrillo Violeta offer classes in feminist self-defense. The Mercadito Feminista Contra la Violencia Económica, a weekly market, provides women and trans people a platform to sell goods they make themselves. Mery Buda’s project is completely autogestivo. She makes her own tracks, her own art, and mobilizes her own community outside of any formal or commercial music structure. She is a woman, with only herself, on stage making music.

In “Reclamo Road”, she sings about her break with Las Izquierdas and going solo to make a life that is completely her own:

(In translation) “Collecting hugs of pity, Mery walks the city / She’s been left without a band, without a man / But she doesn’t feel alone / She doesn’t want anymore imprisoning relationships / She doesn’t want to owe anything to anyone, like Manuel / She doesn’t want people around her who just want to fuck her / Resentment Road”

The song points to challenges and fears women in music face in taking on a solo project. The track ends on an hopeful, if inconclusive note, but we know that Buda’s story after Las Izquierdas is triumphant. Speaking of her completely autogestivo act, she says, “It was hard to learn to program and play all by myself, and I still feel I have a lot to work to do, but going solo has been amazing. It’s all me. I don’t have to rely on anyone else.”

Buda’s work is part of a larger trend within the queer and feminist scenes in Mexico City that reappropriate the body as a site of pleasure and dance as a form of liberation.

La Gozadera, a feminist space in the center, frequently hosts Lesbiernes reggaeton parties, where women and non-binary people gather to dance unashamedly. When they were active, Las Hijas de Violencia, a street performance group, held a series of cumbia classes in which they taught women to lead in this traditionally patriarchal dance form. Noches de Perreo, Mami Slut, Sexy Sunday at Six, and Traición are parties that espouse a discourse of queer and feminist body liberation through dance.

Mery Buda lives this liberation and invites others to do the same as she dances, joyfully and semi-nude, on the pole. When I ask who her audience is, she’s thoughtful for a second. “I think it’s a lot of women that want to do something similar. Some of them actually get up on the pole during my show. Others don’t, but they do vicariously through me. That’s what performers do, right? We realize collective dreams.”

A few months ago, when I asked her what her goals were for La Experiencia de Mery Buda, she told me, “to finish my record, to finish the tattoo I started on my boobs, to organize Tugurio de Vedettes, and then maybe to have a baby.” Her response surprised me. “Will you keep pole dancing?” I asked. “Yeah, she said, but with a baby on my back. I think that would be sweet.” “Will you keep making music?” I asked. “Always.”

Photo by Antonio Zaragoza
Photo by Antonio Zaragoza
 
 

8vo tokín de La experiencia de Mery Buda

 

 

Setlist 19 de mayo de 2017:

  1. Baños de sol
  2. Mezclarme contigo
  3. Al borde de la autodestrucción
  4. No te quiero poseer