Tesis sobre Las izquierdas día 8

ARTAUD

«Cuando te das cuenta que es tu amigo quien te da la mano, entonces para vos no existe ni el miedo ni el dolor ni el frío» (Superchería, por Pescado Rabioso, canción 1973)

Corrían mis 26 años. La cosa iba bien, habíamos encontrado entre los tres un ritmo de trabajo que nos llevó a producir el disco, a tocar  cada vez mejor. Volvimos a los escenarios una segunda vez en Casa Gomorra. Y volvimos a compartir la noche con Diana J. Torres y su performance pornoterrorista.

Luego comenzamos a hacer playeras de la banda, a afinar el logo, detalles de ese tipo. Y las cosas se empezaron a mover mucho más rápido.

 

27 de abril 2016

Alterno lecturas. Unas son bastante coloquiales, como México Punk y la Teoría King Kong y Pornoterrorismo y Guaraches de ante azul y The art of asking. Disfruto mucho leerlas porque me identifico con ellas, las recibo de forma muy amigable. Pero siento que no llenan totalmente la ‘parte académica’ que se exige para que una tesis sea tesis. Y ese pensamiento me lleva a meterme, con mi concreto objetivo que crear el mito de Las izquierdas, en textos más complicados, que piensan y repiensan conceptos. Y la verdad requiero de una extrema lucidez para aproximarme a ellos, para no tener que releer la misma página diez veces para entender o lograr ponerle atención.

Y me topo con la agradable sorpresa de que esta vez es diferente. Regreso a todos los textos que leí completos o incompletos a lo largo de la carrera de Artes Visuales, que van de temas como a Teoría de la comunicación, hasta el origen e intensiones del arte a lo largo de los periodos de la historia. Es como si hubiera estado ejercitando un músculo que ya siento más fuerte.

Creo que el tiempo, la experiencia y haber cursado todas aquellas clases a lo largo de los años me ha transformado. Ahora veo todos esos textos a la luz de mis propios proyectos, ¡y eso es una fortuna! Nunca más me sentiré encerrada en la tarea de encontrarle relaciones a los teóricos entre ellos sin que intervenga mi lógica propia y mis experiencias.

Encontré mi voz, y es directa, indiscreta y un tanto magra. Pero es mía, y me la he ganado. He cultivado mi izquierda:

«Las palabras y expresiones que implican conceptos de derecha e izquierda abundan en nuestro lenguaje y en nuestro pensamiento. La mano derecha (y por lo tanto también el hemisferio izquierdo) está fuertemente asociada con lo que es bueno, justo, moral, adecuado. La mano izquierda (y por tanto, el hemisferio derecho) se relaciona con conceptos anárquicos y sentimientos que están fuera de control consciente, a veces malos, inmorales o peligrosos.» (Edwards:2000:32)

Eso es lo que se lee en el libro ‘Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro’, que cuenta con varios ejercicios para arriesgarse a soltar el control que nuestras manos derechas sienten que tienen sobre ‘los resultados visibles’ si es que somos diestros.

«Con sus clases seriadas, verbales y numéricas, los colegios a los que todos hemos asistido no podrán enseñarnos el modo de conocimiento del hemisferio derecho. Después de todo, este hemisferio no tiene muy buen control verbal. No se puede razonar con él. No se le puede hacer que diga algo lógico, tal como <<esto es bueno y esto es malo, por las razones a, b y c>>. Es izquierdoso, siniestro, zurdo con lo que implican todas estas palabras. No se le dan bien las secuencias: empezar por el principio, dar el siguiente paso y luego el siguiente. Él empieza en cualquier parte o lo hace todo a la vez. Además, el hemisferio derecho no tiene un buen sentido del tiempo y no parece comprender lo que se entiende por <<perder el tiempo>>… El hemisferio derecho no vale para clasificar ni para poner nombres. Parece considerar las cosas tal como son en el momento presente, con toda su fascinante complejidad. No sirve para analizar ni para abstraer las características más salientes» (Edwards:2000;36)

E inevitablemente arrivo al texto sobre Las vanguardias artísticas que conocí al entrar en la carrera, un libro de Mario de Micheli que, además de explicar el proceso histórico de la pintura y de su evolución, funciona como un compilado de los manifiestos de grupos artísticos que se crearon a principios del siglo XX y, entre ellos, hallo al DADÁ, esa forma de anti-arte que tanto ha marcado los criterios desde que se dio a conocer en 1918:

«Yo destruyo los cajones del cerebro y los de la organización social: desmoralizar por doquier y arrojar la mano del cielo  al infierno, los ojos del infierno al cielo, restablecer la rueda fecunda de un circo universal en las potencias reales y en la fantasía individual.

La filosofía, he ahí el problema: por qué lado hay que empezar a mirar la vida, Dios, la idea y cualquier otra cosa. Todo lo que se ve es falso. Yo no creo que el resultado negativo sea más importante que la elección entre el dulce y las cerezas como postre. El modo de mirar con rapidez la otra cara de una cosa para imponer directamente la propia opinión se llama dialéctica, o sea, el modo de regatear el espíritu de las patatas fritas bailando a su alrededor la danza del método.» (De Micheli:1979;262)

Habiendo visto que la constancia y la corrección eran el camino de Las izquierdas, Andrés fundó los ‘martes mediáticos con Las izquierdas’, que consistían en subir material audiovisual al Internet cada semana, podían ser vídeos, fotos o dibujos. El Gabo abrió un tumblr para las fotos y un bandcamp para alojar ahí las canciones del disco una vez que ya estuvieron listas. Yo fundé lasizquierdas.com, porque estaba interesada en organizar nuestra historia y fotos de la banda. Comencé a subir los flyers de los toquines que habíamos tenido para reseñarlos todos.

De cada toquín salían los planes de los siguientes. Y empezamos a tener varios shows al mes. Muchas veces en los eventos más dispares. El tubo, nuestro nombre y nuestro show nos ponían en contacto con gente de muy diversos intereses y, de igual forma, nos alejaban rotundamente de otros espacios, como los ‘bares de bandas’. Nuestro montaje era demasiado complicado y, al parecer, nosotros éramos demasiado demandantes al requerir tomar todo el espacio escénico y montarlo como quisiéramos, a fin de poder compartirlo con las chicas y chicos que desearan bailar o se interesaran en deambular alrededor del tubo.

Despertamos el interés en algunos periodistas de medios independientes. De ellos recibimos mucho material fotográfico y algunas heroicas y reflexivas reseñas.

Comenzábamos a ver los frutos de nuestro trabajo y a reflejarnos en esos escritos y en los rostros contentos, a veces sorprendidos, a veces encendidos o inquietos por saber cuál era esa forma de ver el mundo que estábamos publicitando y compartiendo en nuestro proyecto.

Fuimos congruentes todo el tiempo. Entre nosotros no había mentiras o segundas intenciones que salieran a flote.

Así como el Panzón anónimo y Gabo Salvaje eran los especialistas en armar la parte sonora de los toquines (organizar amplificadores, cables, micrófono y demás), Mery fue la especialista en el tubo. Tenía que elegir cuál de los que tenía sería el más adecuado para cada ocasión, o reclutar a alguna de sus amigas para que bailara, o incluso conocer nuevas personas que quisieran subir al escenario y llenar esos momentos de tubo.

Los tres teníamos un compromiso y gusto grandes por hacer crecer nuestro proyecto y por darlo a conocer a todo el que se nos acercara. De alguna forma, depositamos en ciegamente nuestro trabajo en Las izquierdas, sin ninguna garantía institucional u oficial.

Depositar el trabajo en una causa cuyo nombre acabas de inventar con tus amigos. Lo nombras y luego trabajas en torno a eso. Le entrega tu vida, lo construyes, le quitas aditamentos, le pones otros, creas reglas, quitas prohibiciones, lo ensalzas con características, lo vives…

Como grupo de personas, logramos que todas las decisiones sobre el rumbo y las actividades de la banda se tomaran en conjunto. Juntos decidimos paso a paso cómo queríamos hacer el disco, la publicidad, qué toquines queríamos aceptar y cuáles otros no. Incluso decidíamos juntos qué fotos subiríamos al facebook que manteníamos diligentemente.

Como ya dije en la introducción, estudiar la carrera de Artes Visuales te brinda la posibilidad de observarte a ti mismo de forma externa, como un elemento más que integra la composición visual de la existencia. Y, como elemento visual, también te fundes con los fondos y te dejas, entonces, de preocupar por minucias. Te comienzas a preocupar por tu funcionamiento interno.

Puede que me equivoque, pero como Orozco, el muralista, dijo en algún momento:

«No importan las equivocaciones ni las exageraciones. Lo que vale es el valor de pensar en voz alta, decir las cosas tal como se sienten en el momento en que se dicen. Ser lo suficientemente temerario para proclamar lo que uno cree es la verdad sin importar las consecuencias y caiga quien cayere. Si fuera uno a esperar tener la verdad absoluta en la mano o sería un necio o se volvería uno mudo para siempre. El mundo se detendría en su marcha» (Fernández:1955;54)

 

DREAMS

«All my life is changing everyday, in every possible way. And all my dreams is never quite as it seems, never quite as it seems» (Dreams, por The Cranberries, canción 1993)

 

A Las izquierdas nos gustaba tener amigos presentes en todo lo que hacíamos. Nos gustaba que estuvieran en nuestros ensayos, que nos ayudaran a tomar fotos, a tomar vídeos, que comieran con nosotros, que fiestearan con nosotros, etc.

Los ensayos fueron la mayor parte del tiempo en mi casa. Así que si yo tenía alguna visita, dado que mi casa era un cuartito de 3×3, la visita tenía que estar presente en el ensayo.

En una ocasión nos encargaron hacer una canción en francés para un largometraje. Mi amiga Elena estaba de visita en mi casa y, durante el ensayo yo aún no podía tocar la batería y cantarla al mismo tiempo. Le pedimos a ella que tocara la batería como le saliera mientras yo cantaba. Le salió salvaje y hasta rompió mis baquetas.

Titulamos a esa canción Elena de Troya.

Bolívar Echeverría, respetadísimo teórico y profesor de las teorías marxistas también aplicadas al arte, escribió en su ensayo «De la academia a la bohemia y más allá», sobre los primeros pasos de las vanguardias artísticas, es decir la época impresionista de la pintura:

«..son artistas que parecen rechazar la posición de poder desde la que el artista convierte el mundo en simple «modelo» de sus reproducciones y hace del público un simple espectador o receptor pasivo de las mismas. Que además parecen dudar profundamente de que una obra de arte pueda cerrarse o concluirse jamás mientras haya alguien -aunque sea el mismo pero en otro momento- que aún ha disfrutado de ella.

Para ellos, la obra de arte se hace con el fin de vivir en el mundo de una manera especial, y no con el de dominarlo. Por esta razón ella es sobre todo algo más que un producto que el «creador» ha alcanzado y que entrega al «espectador»; salta por encima de la separación de funciones entre emisor y receptor. Está hecha para quedar siempre «inconclusa», pues éste último, que es quien en verdad la completa, nunca termina de ser un receptor diferente.» (Echeverría)

Gran parte de las canciones de Las izquierdas tenían aquel tinte en su inspiración. A mí me parecían regalos que le estábamos haciendo a los amigos que mencionábamos en las canciones. No encontraba mejor motivo o temática para hacer canciones con Las izquierdas, que el poder divertirnos y sentirnos totalmente involucrados con nuestro material.

Unos meses después de haber titulado Elena de Troya a nuestra canción, salir a tocarla, e incluso contar con la misma Elena bailando en el tubo durante nuestros toquines, Elena falleció muy inesperadamente.

¿Cómo es el tiempo, y cómo es el arte? Que te permite congelar momentos de tu existencia, de tu geografía, de tu temporalidad.

Si te atreves a tomar el momento y plasmarlo en tu producción, si abrazas el accidente y la espontaneidad, cuando pasa el tiempo el arte te golpea en la cara y te recuerda que la vida es sólo una. Te da el regalo de la reminiscencia. Te transporta a estadíos diferentes al presente. Donde eres más joven, o más feliz, o te faltaba descubrir otras miles de cosas.

Marcus, el crítico musical que con su escrito sobre los Sex Pistols ya se volvió mi amigo, me hizo pensar en eso:

«La sorpresa transmitida por las demandas de la música hace que sea sorprendente el hecho de que algo tan aparentemente consumado pudiera, finalmente, pasar casi desapercibido en el mundo de los acontecimientos. <<Esto no estaba sucediendo realmente.>> La música busca cambiar la vida; la vida sigue; la música queda atrás; eso es lo que queda para que podamos hablar de ello.» (Marcus:1993;11)

Las izquierdas queríamos hacer muchas cosas. Pero a la vez ya habíamos logrado todo lo que nos habíamos propuesto al principio. Estábamos en el proceso de imprimir las cajas de los discos con todos los detalles de dibujo, de grabado, de imágenes y de letras que le habíamos querido poner. Y nos surgieron nuevas inquietudes musicales. Yo quería cantar más melódicamente.

Habíamos celebrado 3 años de estar juntos con una fiesta que fue muy exitosa. Ahí comenzamos a intercalar bailes de tubo con bandas que tocaban.

La verdad es que desde que me topé con la muerte de mi amiga, mi energía en Las izquierdas cambió. Deseaba expresar mi tristeza más que mi enojo o mi energía festiva. El mundo se expandió para mí, me surgieron ganas también de cantar sobre el amor y las ganas de vivir. Comenzamos a hacer tres o cuatro canciones nuevas. Y sólo una llegamos a hacer que funcionara en vivo, se llamaba ‘Jefa’ y era una canción gritada, iracunda.

Ya habíamos sacado toda la ira, todo lo que nos encendía política y socialmente. Ya nos habíamos lanzado a hacer las cosas guiados por nuestras intuiciones, a darles la forma que estaba a nuestro alcance, ya habíamos desahogado nuestras imaginaciones juntos.

Al igual que yo al escribir este primer capítulo comencé casi declarándome en contra de los teóricos, y me lancé a escribirlo a mi modo. Usé un formato que me hiciera fluir en la escritura, usando fragmentos de tiempo presente, y ya tuve charlas con pensadores vivos y muertos como si fueran mis amigos.

Pero la energía de la rabia se agota y surgen nuevas preguntas, que se alejan del cómo hacer y se acercan más al ¿qué hago con esto? ¿A dónde lo llevo? ¿Soy capaz de hacer algo más que revelarme? ¿Soy capaz de proponer? ¿Me voy a atrever a seguir con mi camino de irracionalidad y contracultura? ¿Qué sigue para mí? ¿Qué hay más allá del umbral de la acción, que ya crucé?

«Con la Segunda Guerra Mundial y la destrucción de Europa por el nazismo y sus vencedores, las vanguardias del «arte moderno» completaron su ciclo de vida. El nervio «revolucionario» que las llevó a sus aventuras admirables se había secado junto con el fracaso del comunismo y el fin de toda una primera «época de actualidad de la revolución». (Echeverría;23)

«es interesante adviertir que el giro vanguardista de hace cien años, que recondujo al arte al ámbito desquician de la existencia festiva, no ha podido ser anulado y que hoy en día una extendida «estilización salvaje» de la vida cotidiana, practicada por artistas y público improvisados, ajenos al mundo de las «Bellas Artes de Festival», parece indicar que, pese a todo, no todo está perdido» (Echeverría:24)

Algo así pasó con Las izquierdas. Estábamos muy tranquilos y muy ubicados en lo que habíamos hecho con el disco, en lo que estábamos haciendo con los toquines, en la respuesta de todo el público a nuestras propuestas alternativas de fiesta que incluían al tubo y shows de strip-tease como parte esencial. Habíamos logrado, como explica Bolívar Echeverría, hacer nuestro arte en el contexto de la fiesta:

«Las vanguardias del «arte moderno», proponen un vuelco o giro de 180 grados en el télos del arte: de perseguir el conocer placentero  de una apropiación cognoscitiva inmediata en la representación del mundo pasan a buscar simulacros del mundo capaces de provocar un desquiciamiento gozoso de la presencia aparentemente natural del mismo. Más radicalmente, se trata de un vuelco o giro que trae consigo la propuesta de una re-definición de la esencia del arte, de una reubicación de su pertenencia dentro del conjunto de la existencia humana: de tener el arte su matriz en el comportamiento social de la reproducción pragmática debe pasar a tenerla en un orden completamente diferente, el comportamiento del dispendio festivo.» (Echeverría)

Y surgieron nuevos sueños y nuevas preguntas, ¿Debemos ir al norte o debemos ir al sur? ¿Qué queremos hacer?

 

EL ÚLTIMO POLVO

«Quiero darte una despedida que recuerdes toda la vida, y esta noche he venido tan solo a que nos demos el último polvo. Quizá parezca pedir demasiado, ya sé que tú también lo has deseado, y si mañana se termina todo, será después de nuestro último polvo. (El último polvo, Caramelos de Cianuro, canción 2003)

La cosa con los tríos es que crean una energía muy transparente. Como los tres son cercanos entre ellos, nadie puede esconderse detrás de nadie. Y eso es maldición y es bendición: cuando uno crece, crecen todos, pero cuando uno de los tres se desinteresa, el asunto se desmorona.

El fin de Las izquierdas fue abrupto. Y fue un encadenamiento de muchas circunstancias. Ninguna de ellas escandalosas, ni dramáticas. Creo que fue una dispersión de energía, una disminución del compromiso tan intenso que había.

Lo cierto es, que durante la historia de Las izquierdas, se apagaba intermitentemente el interés, a veces de Gabo, a veces de Andrés. Pero yo, Mery, me había colocado en el papel de ‘la incondicional’ en la banda. Yo lo declaré muchas veces sin vergüenza ni ningún problema: las izquierdas eran mi vida.

¿y qué pasó entonces?

Pues se me rompió el corazón y yo, la piedra angular, perdí el interés en poner más energía en este trío. Se volvió estéril para mí. Tuve que replegarme, retirarme para sanar mi corazón decepcionado y desilusionado, a fin de poder renovar mi amor y mi energía para el futuro.

Creo que Las izquierdas fueron para los tres integrantes una semilla que nunca va a salir de nosotros, que nos acompañará en nuestros nuevos proyectos y emprendimientos. Puede que no haya sido perfecto, pero creo que los tres dimos la totalidad de lo que éramos en ese momento como entes creativos.

Espero poder lograr un libro que transmita la esencia de la amistad de Las izquierdas. Espero poder exponer el por qué de muchas decisiones que tomamos (grabar el disco por nuestros propios medios; rechazar alguna oportunidad; hacer el tumblr; hacer la página de Las izquierdas, hacer los martes mediáticos, cambiarle la letra a Abuso de autoridad, bautizar Elena de Troya a una canción, usar la foto que usamos de portada del disco, hacer los booklets como los hicimos, llevar el tubo, comprar un tubo nuevo, masterizar el disco como lo hicimos, tatuarnos, leer el I Ching, tocar después de las épocas más tristes, usar tangones, contestar una entrevista de Play Boy totalmente entre los tres, etc.), subrayando el hecho de que todas las decisiones se basaban en que los tres estuviéramos felices y las sintiéramos. Espero transmitir esto como una forma de trabajar muy efectiva, que se gobierna por las necesidades de los que trabajan, no de los que compran el producto o de agún tipo de pratrocinador.

Espero que en conjunto las fotos y los textos transmitan la fuerza que tenían Las izquierdas. Y que comprueben mi teoría de que esa fuerza se debe, en gran parte, a nuestra forma de tomar las decisiones conjuntamente y a nuestra comunicación constante acerca de ‘todos los asuntos’, e incluso también a nuestra costumbre de celebrar logros con pizza, o acompañarnos en mudanzas, funerales y muy diversas situaciones.

Espero transmitir el orgullo y el cariño que siento por el proyecto de Las izquierdas, de forma que el libro se convierta en una referencia para ‘El panzón anónimo’, ‘Gabo Salvaje’ y ‘Mery Buda’ sobre un fenómeno que ocurrió en nuestras vidas al mismo tiempo y con la misma intensidad.

Espero poner de manifiesto que un sentido de comunidad le da mucho más contenido e interés al trabajo, que la realización de proyectos a solas. La compañía, la discusión, el conocimiento acerca del otro, y dejarte conocer, el abrazar las distintas personalidades y formas de crear, es completamente enriquecedor y vale la pena arriesgarse a rupturas de corazón u otro tipo de accidentes al tabajar en equipo con personar que tengan valores e ideas sociales comunes.

«Art was not an individual but a collective production… Primitive society meant a dense, close-knit form of collectivism. Nothing was more terrible than to be cast out of collective and to remain alone. Separation of the individual from the group or the tribe meant death; the collective meant life and the content of life. Art in all its forms – language, dance, rhythmic chants, magic ceremonies – was the social activity par excellence, common to all and raising all men above nature and the animal world. Art was never wholly lost this collective, even long after the primitive collective had broken down and been replaced by a society of classes and individuals.» (Fischer:1963;38)

Para hacer esta tesis guardo todo lo visual que me estorbe. Llevo meses construyendo a medias mi futuro. Cada vez logro más deshacerme de la sensación de nostalgia y de extrañar. Y más aún, la de pensar que no podré llegar a sentir lo mismo en el futuro con mis próximos proyectos artísticos y musicales. Por eso guardo todo y decido brindarle los últimos meses de trabajo a Las izquierdas. Es mi último polvo con ellos. La última vez que pienso en ellos como mis hermanos y los hombres de mi vida.

Las izquierdas ocupan mis paredes una vez más, mis pensamientos. Pero esta vez es distinto. Ya no trabajo pidiéndole al universo que se realicen acciones a futuro. Hago este libro esperando que sea suficiente para poder acordarme en el futuro de quien fui. Y esperando captar la esencia de lo que aprendí de Las izquierdas para mi vida y mi formación profesional. No es casualidad que se cierre mi licenciatura con este trabajo, porque Las izquierdas fueron escuela al mostrarme el reflejo de la eficiencia y valor de mi trabajo.

«¿Cómo es recibido el mito?… Según ponga la atención en uno y otro (sentido o forma) o en los dos a la vez, producirá tres tipos diferentes de lectura… Las dos primeras maneras de situarse son de orden estático, analítico; destruyen el mito, ya sea pregonando su intención, ya sea desenmascarándola. La primera es cínica, la segunda es desmitificante. La tercera forma es dinámica, consume el mito según los fines propios de su estructura: el lector vive el mito a la manera de una historia a la vez verdadera e irreal.» (Barthes:2010;222)